jueves, 8 de abril de 2010

Ruteando


13 de diciembre 2009 teniendo como escenario la deliciosa bahia de Paracas, con su insuperable mar y sus poderosos vientos, fue la última vez que monte mi cleta rutera, mi fiel corcel recibió un merecido descanso desde entonces,......... mmmm, aunque creo que luego la utilice una semana después para una pedaleada navideña, bueno, luego de muchas lunas el día de ayer decidí desempolvar la máquina, el tiempo había actuado de manera cruel, las llantas desinfladas, las luz intermitente casi sin batería, el soporte del inflador se había golpeado, hacía falta una buena dósis de aceite a la cadena y algunos ajustes a los frenos, luego de ponerme mi traje de mecánico, empecé por poner las gomas en un nivel decente de presión, lamentablemente mi inflador de pie anda todo estropeado por lo que fue necesario meter algo de "punche" al inflador de mano, a pesar que me esmeraba la presión no superó las 40 libras, pero alcanzaría para llegar a la estación de gas más cercana.


Un trapo seco y otro húmedo para suavemente sacarle lustre a la pintura que cubre la estructura de aluminio, y algunas partes que le puesto de fibra de carbón, poco a poco todo fue quedando a punto, tras casi dos horas de exclusiva dedicación había recuperado mi "avión"........lentamente moví los cambios integrados probando que cada piñón cumpla su función, por último coloque la cleta en el patio, lista para el día siguiente.......


Hoy fue una locura, todo el verano me la había pasado cleteando sobre mi montañera, un objeto pesado de "fierro ligero" (así dice en la caja en la que vino), mi velocidad promedio anduvo, con suerte, como máximo entre 22 y 23 kms/hora.........pero, hoy, apenas mis pies pisaron los pedales, la rutera se fue directo a a los 25 kms/hora casi sin esfuerzo alcanzaba los 32 kms/hora, bestial....!!!!, en menos de lo que me esperaba se apareció la trepada de San Isidro, poderosa y muy empinada cuesta....siempre un reto, a buen ritmo logre tomar la cima, lo interesante vino con la bajada, carambas...!!!, tiempo que no sentía el vertigo de la velocidad, el velocimetro registraba 60 kms/hora, mi rostro recibía cuál furioso latigazo que cortaba mi frente, un poderoso viento helado cargado con pequeñas gotitas de rocío otoñal provenientes del mar......por un momento sentí algo de temor, mi cuerpo estaba demorando en cargare de la adrenalina necesaria........


En adelante trate de mantener mi pulso por debajo de los 140 bpm no quería abusar de mi emoción, que luego me juegue alguna mala pasada como una lesión inesperada, el regreso estuvo tranquilo, finalmente arribe a casa, luego de 1 hora exacta había recorrido 32 kilómetros, un ida y vuelta San Miguel - Chorrillos sin escalas.